Con Messi como emblema y estandarte de los últimos años, la Selección Argentina goleó 3 a 0 a Argelia y «El 10» fue autor del triplete, que lo colocó como máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo.

En un primer tiempo por demás parejo, la presencia del capitán Albiceleste resultó la única diferencia, ya que ambos equipos tuvieron pasajes de dominio del balón y de generación de oportunidades de peligro. En la mirada objetiva de éste período se puede evaluar que Argentina fue superior, más claro tácticamente y con supremacía mental, dando claras muestras de su presencia de campeón. Lo de Argelia fué muy válido y supo plantarse para jugar de igual a igual.

Con la ventaja en el marcador, en el segundo tiempo la Selección Argentina se dedicó a esperar con el oficio que tiene ese equipo, el cuadro africano jugó en forma ordenada, fué prolijo en las conexiones, pero no tuvo profundidad ni decisión ára atacar. Claramente el campeón del mundo se dedicó a esperar hasta que tuvo la oportunidad de pegar el zarpazo.

Una gran victoria de Argentina, con su capitán brillando al igual que en sus mejores épocas y un grupo que lo rodea y acompaña en perfecta en sintonía. Jugó el campeón del mundo, mostró su chapa en el debut con una tranquilidad asombrosa, y sueña con la gloria máxima.

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