Los vecinos del otro lado de la cordillera están viviendo horas de fuerte tensión tras un abrupto incremento en el precio de los combustibles que ya se refleja en estaciones de servicio de todo el país. El ajuste, que en algunos casos supera el 60%, generó largas filas, quejas de conductores y preocupación en sectores clave de la economía.
Más allá de los problemas operativos, algunos medios de Chile estiman que el encarecimiento de los combustibles también tendría un efecto indirecto sobre los precios de alimentos y servicios, aumento podría sumar cerca de un punto porcentual a la inflación, con efectos que se sentirían especialmente durante abril ya que el mismo podría trasladarse a la canasta básica, lo que obligaría al Banco Central chileno a evaluar posibles ajustes en su política monetaria.
La reacción social no se hizo esperar y desde horas previas a la entrada en vigencia del aumento, se registraron filas de varios kilómetros en estaciones de servicio de varias ciudades, donde los conductores intentaron cargar combustible antes de los nuevos valores.
La preocupación social se fija en la evolución de los precios en el corto plazo y suma presión sobre el gobierno chileno, en un contexto económico donde el costo de vida vuelve a ubicarse en el centro del debate público.