Cómo lo marca la tradición, el festejo por los 65 años del Andino Club Tunuyán incluyeron la gran fogata a San Pedro, cómo parte y cierre de una tarde llena de canciones y chocolate con churros.
Cómo cada año, dentro del marco aniversario, autoridades del Andino club convocaron a una gran cantidad de chicos y grandes para celebrar actividades vinculadas a un nuevo cumpleaños de la institución. Esta ceremonia, profundamente arraigada en la historia del club, se realiza con la intención de pedir por los deseos de los más pequeños y por la protección de todas las actividades que se desarrollan en la montaña. Como siempre, con la luz de las velas, encendidas con esperanza y devoción, guiando a la comunidad hacia el fuego simbólico, donde se renuevan los lazos de unión, fe y gratitud con San Pedro, patrono de la institución.
En esta oportunidad hubo una ausencia muy presente, nada más ni nada menos que la de Henry Ramonda, quien durante las 64 ediciones anteriores fuera el alma de esta tradición, confeccionando personalmente cada antorcha y transmitíendo en la forma apasionada que hizo todas las cosas en su vida, el verdadero sentido de este ritual.