Cómo una causa directa de la crisis que vive la industria de la construcción, la cementera Loma Negra resolvió detener hasta noviembre uno de los principales hornos de su planta de L’Amalí, en Olavarría. La empresa justificó la medida por el fuerte incremento de los costos energéticos y la acumulación de insumos generada por la recesión de las ventas durante los primeros meses del año.
Según indicaron fuentes sindicales, la compañía acumula actualmente más de 700.000 toneladas de clínker almacenadas fuera de los silos, un volumen que permitirá sostener la producción de cemento sin necesidad de mantener en funcionamiento permanente toda la estructura industrial. El clínker es el componente esencial del cemento portland y se obtiene mediante la cocción de piedra en hornos de alta temperatura, un proceso de elevado consumo energético.
Aunque algunos indicadores oficiales mostraron una mejora en marzo, la actividad de la construcción continúa en niveles históricamente bajos. Los despachos de cemento registraron una caída durante abril y volvieron a encender señales de alerta sobre la evolución del mercado interno, especialmente tras el freno de la obra pública nacional.