Raúl Jalil, gobernador de Catamarca es uno de los mandatarios provinciales más cercanos al oficialismo nacional, es habitual que legisladores que le responden acompañen las reformas desregulatorias y aperturistas de los libertarios y sus votos resulten claves para que en el Congreso prosperen las iniciativas impulsadas por gestión de Javier Milei.
Sin embargo y, en contra de los preceptos actuales del «salvese quién pueda», termina de frenar el cierre de Indumentaria Catamarca, la textil más importante de la provincia.Tras una negociación con los empresarios dueños de la planta, la firma mantendrá unos treinta puestos de trabajo, menos de los 150 que llegó a tener. El Estado provincial ofrece ayuda logística e impositiva para sostenerla. Una política activa de “reconversión” industrial que, mientras la provincia apuesta a futuro a la minería, choca de lleno con el discurso libertario sobre el cierre de empresas que no logran competir en el mercado.
El pasado jueves se conoció que, tras una reunión entre Jalil y los empresarios Claudio Drescher –dueño de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria– y Eduardo Kozak, propietario de Grisino, la empresa dio marcha atrás con el cierre anunciado para fines de agosto. La planta mantendrá unos treinta puestos de trabajo, bastante menos que los 150 de su mejor momento, pero un número razonable ante la situación actual.
La negociación sigue abierta, pero trascendió que Jalil ofreció ayudar a reducir los costos logísticos, uno de los principales problemas de producir en Catamarca: la fábrica está a unos mil kilómetros de los centros de consumo del país. Además, la provincia analiza facilidades vinculadas con servicios y otras herramientas de asistencia estatal, aunque todavía no está definido si el mecanismo será mediante beneficios impositivos, asistencia financiera directa u otro instrumento.
Hay algo cierto: el gobernador no libertario que más acompaña a Milei está dispuesto a avanzar con políticas activas para salvar a una empresa textil provincial. Algo que para el padrenuestro libertario es, más o menos, una herejía.
Fuente: Carlos Burgueño