Gabriel Bravo, presidente de APYME Delegación Mendoza, trazó un crudo diagnóstico sobre la actualidad del sector al advertir sobre una cifra récord de más de 100.000 cheques rechazados por mes a nivel nacional, un incremento superior al 30% en la morosidad comercial y la caída generalizada en las calificaciones crediticias de las firmas locales.
Según el dirigente, los registros del sistema bancario reflejan una aceleración en el incumplimiento de las obligaciones comerciales, afectando de manera crítica la continuidad de los pagos en la cadena de valor. «El sistema bancario ha registrado el último mes una cifra récord que supera los 100.000 cheques rechazados mensuales. Esto se suma a la dificultad que hay en la cadena de pagos, que se está rompiendo. Hay empresas que han perdido totalmente su solvencia para responder a sus compromisos», alertó Gabriel Bravo de entrada.
Agregó: «La morosidad bancaria en el sistema formal hace dos meses estaba cerca del 6% y el último valor que pasaron supera el 7%, pisando el 8%. La proyección a futuro, a vista de cualquier economista, no tiene una solución inmediata porque la interrupción de los pagos, los cheques rechazados, el despido de personal y los cierres generan un diagnóstico de quiebra total», y amplió. «A esta situación debe sumarse que el sistema crediticio sigue siendo carísimo y, si una empresa muestra antecedentes de morosidad o cheques rechazados, se le hace imposible acceder al financiamiento. En este periodo en que las firmas que cerraron balance al 31 de diciembre renovaban su calificación bancaria, a todas les vino una rebaja. Empresarios de distintos sectores coinciden en que el nivel de facturación anual cayó un 40% respecto al periodo anterior», indicó.
Enlo relacionado específicamente con nuestra provincia, Bravo expresó: «La matriz económica mendocina exhibe síntomas de agotamiento estructural que se manifiestan en la pérdida de puestos de trabajo, la paralización de tareas previas a las temporadas de procesamiento y el cierre de talleres metalúrgicos vinculados a la producción primaria. «Mendoza tiene un sistema de quiebre de su matriz productiva desde hace 12 años, con un esquema especulativo que recae primariamente en el sector productivo y por rebote en las pymes. Sobre todo, las empresas dedicadas a la agroindustria son las más afectadas porque el trabajo ha mermado muchísimo: hay talleres metalúrgicos que han cerrado directamente, han bajado las persianas, y otros han rescindido contratos con su personal».
Finalmente y trazando un panorama muy poco alentador de cara al futuro, Bravo comentó: «Estamos viendo que hay empresas agroalimentarias que, estando ya a las puertas de la nueva temporada, ni siquiera han comenzado los mantenimientos preventivos en sus plantas. El escenario es de una paralización total», describió.