El dato estadístico, frío como lo que tiene que ver con los números, muestra que el consumo de carne vacuna en Argentina cayó un 11,2 % entre enero y octubre de 2024, según datos relevados por la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores, quienes expresaron: «hay un cambio de hábito muy importante en la sociedad argentina en el cuál se debe considerar el crecimiento de la comida por delivery y la preferencia por alimentos como pizzas, empanadas y comida rápida, que han modificado los patrones de consumo tradicionales. “Antes comíamos lo que cocinaba nuestra abuela o nuestra madre en casa, hoy hay mucha comida chatarra”, remarcaron.

La situación económica también incide directamente en el consumo. Aunque los precios se han mantenido estables tras las fiestas de fin de año, desde la Cámara advierten que podría haber un faltante de carne en febrero. “Las grandes industrias están tratando de producir novillos en los feedlots, pero hoy no pueden reponer al precio que estaba la invernada hace unos meses”. Esto se traduciría en un posible aumento de precios debido a la ley de oferta y demanda.

Sin lugar a dudas el impacto de la economía doméstica también afecta las decisiones de compra de los consumidores, con sueldos «plachados» y una persistente (aunque con numeros acotados) inflación, sin posibilidades de ajustar salarios por la brusca pérdida que tuvieron en la primera árte del 2024, la posición de los consumidores sigue siendo muy ajustada, sobre todo porque  “Ya sabemos que la luz va a subir, igual que los combustibles y el gas el 1%, entonces el bolsillo se resiente en forma mensual”

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