Un estudio realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación reveló un preocupante deterioro en la calidad del aprendizaje en el país. El mismo mostró que, si bien la Argentina muestra altos niveles de cobertura e inclusión escolar —alcanzando al 97% de los jóvenes de entre 15 y 16 años—, la efectividad en la adquisición de saberes mínimos experimentó un desplome vertiginoso en los últimos 16 años.

El índice Índice de Resultados Escolares combina dos fuentes de datos estadísticas: por un lado, las encuestas permanentes de hogares de cada país —que permiten medir la tasa de asistencia escolar efectiva— y, por otro, las bases de datos de las evaluaciones PISA, las cuales evalúan el desempeño de los estudiantes de 15 y 16 años. Al cruzar la dimensión de inclusión (cobertura) con la dimensión de calidad (aprendizajes mínimos alcanzados en lectura y matemática), el estudio calcula la proporción real de adolescentes que transitan su escolaridad en tiempo y forma.

Si bien los resultados muestran que la inclusión escolar tuvo un crecimiento sostenido en toda la región desde el año 2009, ya que la proporción de chicos de entre 15 y 16 años que asiste a la escuela creció de manera sostenida desde 2009. Argentina se posiciona en el segundo lugar de América Latina con un 97% de asistencia, apenas detrás de Chile, que llega al 99%», el problema comienza al evaluar la dimensión de calidad, la tendencia es marcadamente decreciente: mientras que en 2009 el 47% de los estudiantes argentinos aprobaba lectura y matemática en conjunto, para el año 2025 esa cifra cayó a apenas el 25%.

Al mapear ambas dimensiones se observa que solo 19 de cada 100 chicos de 15 años llegan en tiempo y forma, es decir, avanzando al ritmo teórico y con los conocimientos mínimos de lectura y matemática. En el ranking regional caímos del puesto 3 en 2009 al puesto 7 sobre 9 países en 2025, lo que marca una gran pérdida y una caída de resultados muy notable»,

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