El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) cumplió este domingo 4 de diciembre 66° años del momento de su fundación, cuando el gobierno nacional de ese entonces buscó dinamizar el agro argentino.

En aquel momento se pensó, y a lo largo de los años se siguió esa línea, una entidad cuya misión fuera : «Impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuarias y acelerar, con los beneficios de estas funciones fundamentales, la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural».

El INTA llevó a la práctica 3 ideas muy innovadoras para ese momento: «Que la investigación y la extensión se realizaran bajo la misma estructura, que el organismo fuese autónomo y autárquico y que los productores tuviesen participación activa en su conducción.

En la actualidad, su máximo órgano de funcionamiento es el Consejo Directivo (integrado por representantes del sector público, las universidades nacionales y las organizaciones de productores) quién define las políticas institucionales a nivel nacional y asegura el «control social» de su accionar. La ejecución de dichos lineamientos está a cargo de una Dirección Nacional.

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