Los productores del Valle de Uco y por la tanto la comunidad en su total, tienen en claro que el sector que ha sido el motor histórico de la economía regional está atravesando una severa crisis. A ese dato doloroso, muchas veces cuesta volcarlo en números, es por ello que resulta muy interesante la creación del «Índice Rural Uco», fruto de un intenso trabajo llevado adelante por la Sociedad Rural del Valle de Uco.
Se trata de un indicador económico que mide el resultado final —ganancia o pérdida— del productor primario del Valle de Uco, antes y después de impuestos, para sus tres producciones centrales: ajo, vid y orégano, cada una medida por separado. No se trata de un índice de producción, insumos o agronómico, si bien para su elaboración se utilizan datos de este tipo, sino que busca reflejar el resultado económico final del productor, antes y después de impuestos. A diferencia de los indicadores de precios o de comercio exterior, el IRU busca responder una pregunta más simple y más incómoda: al cierre del ejercicio, ¿el productor ganó o perdió, y cuánto de eso se lo llevó el Estado?
De esta manera, el índice busca aportar información que permita dimensionar la situación de las distintas producciones de la región y ofrecer datos para el análisis del sector, herramienta permite establecer con mayor precisión cuánto obtiene un productor por su actividad y cuánto de ese resultado termina afectado por los impuestos.
uno de los integrantes de la Sociedad Rural de Valle de Uco, el productor Gabriel Testa detalló los resultados del informe elaborado junto al economista Ernesto Connor de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizando la elevada participación tributaria sobre los costos, el impacto de la crisis internacional en la campaña previa y las expectativas comerciales de cara a la cosecha actual.
Precisamente Testa expresó: «Este termómetro busca generar información para los productores y la sociedad sobre cómo están nuestras economías regionales; el índice se ha estructurado tomando una base de 100 puntos en el año 2022 a partir del seguimiento de productores medianos de la zona y el procesamiento del economista de Confederaciones Rurales Argentinas, Ernesto Connor», detalló.
«El informe determina claramente la alta participación del Estado en las ganancias de los años positivos a través de un análisis antes y después de impuestos, arrojando como resultado que en promedio el 52 % de los costos van destinados a tributos nacionales como Ganancias e impuesto al cheque, y provinciales como Ingresos Brutos», indicó.