La Farándula Estudiantil de Tunuyán debería ser, por definición, una celebración. Un espacio para que los jóvenes se encuentren, compitan, disfruten y construyan recuerdos que los acompañen durante años. Pero cuando una fiesta destinada a los estudiantes comienza a acumular reclamos, la discusión inevitablemente deja de estar solamente en el ámbito estudiantil.

Una publicación, ampliamente difundida en redes sociales, da cuenta de una serie de irregularidades (al menos bajo la óptica de quienes la suscriben) dónde en definitiva se buscó privilegiar a una institución en detrimento de otras.

Los cuestionamientos de algunos participantes y familias durante esta edición vuelven a poner bajo la lupa el papel de la organización municipal, compartimos una parte de ellos:

Una buena organización no se mide solamente por la cantidad de participantes, los escenarios montados o el cierre de la fiesta. También se mide por la capacidad de escuchar a quienes sienten que fueron perjudicados, por la rapidez para resolver los conflictos y, fundamentalmente, por la existencia de protocolos claros frente a situaciones de violencia, hostigamiento o discriminación.

El problema es que, cuando la respuesta llega después del conflicto, la organización siempre parece estar corriendo detrás de los acontecimientos. En la misma publicación se comenta algo muy llamativo

Sin lugar a dudas, la Municipalidad tiene la oportunidad de transformar estos reclamos en una autocrítica constructiva. No se trata de quitarle espontaneidad a una celebración juvenil ni de convertir la Farándula Estudiantil en un reglamento interminable. Se trata de entender que la rivalidad entre escuelas puede ser parte del juego, pero la falta de respeto hacia algunos participantes no puede convertirse en parte de la fiesta.

Para la administración de Andraos, este episodio debería funcionar como otra señal de atención. Hay demasiadas cosas que no están funcionando, cómo el super gabinete de funcionarios que no funcionan, la Administración Municipal debería entender que gobernar también significa hacerse cargo de esos pequeños conflictos que, si no se escuchan a tiempo, terminan erosionando la confianza.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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