En la mesa familiar de cualquier día o en la soledad del departamento, en el patio bajo la sombra o en el medio del campo, en una juntada con amigos o en el momento de reflexión, cuando se está comiendo algo o por el simple placer de tomarlo, en cualquier momento del día o de la noche… prácticamente en todo momento y bajo cualquier circunstancia, se suele tomar un vino.

En 2013 se sancionó la Ley Nº 26.870 que declaró al Vino Argentino Bebida Nacional, siendo el único país vitivinícola en el mundo que declaró a su vino como bebida nacional.  Malbec pareciera ser la cepa más representativa del país, que encabeza la cantidad de hectáreas plantadas con esa variedad; aunque se considera al Torrontés como la uva nativa, Malbec se distribuyó en todas las regiones obteniendo excelentes resultados.

Hace 20 años la superficie cultivada con vides en el territorio argentino la concentraban Mendoza y San Juan. Hoy, la vitivinicultura argentina se extiende en 19 provincias, casi la totalidad del territorio nacional y con una calidad del vino alta, aún con condiciones de suelo y clima que, en algunos casos, son desventajosas.

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