Tania Montenegro vive en Candelaria, Misiones, en la casa de suegra junto a su pareja y dos hijas, una de ocho años y otra de cuatro años que tiene una discapacidad motriz.

Cuando Tania tenía seis meses de embarazo, Valentina nació de forma prematura. Pesaba un kilo y pasó casi un trimestre en el hospital. “Valentina tiene Paraparesia espástica, fue producto de un nacimiento prematuro. Tuvo apnea y quedó con esta patología, que le produce una debilidad en las piernas, en ambos miembros inferiores”, detalla.

Desde el inicio de su vida le alertaron que “Valentina ni siquiera se va a poder parar”. Pero, lejos de todo los diagnósticos de los médicos, ocurrió lo que nadie jamás se iba a imaginar: comenzó a mejorar su condición. “Este año pudimos conseguirle un andador ortopédico que necesitaba y fue todo un largo proceso poder conseguirlo en la salud pública. Con el aparato se le facilitó muchísimo la movilidad. Valentina gateaba dentro de la casa hasta que lo tuvimos, y este año está empezando a dejar de usar los pañales”, agrega.

En cuanto a su desarrollo cognitivo, la madre aclara: “Es muy inteligente, no tiene ninguna deficiencia intelectual. La única discapacidad es la motriz, ya sabe contar, los colores, habla bien. Es una nena muy alegre y la más consentida de la casa”.

En la mañana del pasado 28 de Junio y cuándo, como todos los días iba en moto a llevarla al jardín de infantes, un auto se detuvo y le preguntaron  “¿No te gustaría cambiar tu moto por mi auto?”. Pensó que se trataba de sarcasmo. Le respondió que no tenía dinero para hacer el intercambio. Pero la oferta no incluía dinero: era un trueque real entre vehículos. La pareja habían visto cómo Tania llevaba a su hija Valentina y al andador ortopédico en una moto. Al verla en estas condiciones, se dieron cuenta de una necesidad.

Un auto propio solo era un sueño y la propuesta, algo demasiado extraordinario para ser verosímil. Aunque al principio sospechó que se trataba de segundas intenciones, luego entendió que se había topado con dos personas maravillosas que simplemente querían ayudarlos, afirma. “En estos momentos siento una felicidad inmensa, nos cambió la vida por completo y nos permite poder mover a Valentina”, comenta la madre.

En cuanto a la parte legal de la transferencia del vehículo, Tania Montenegro, explica: “El auto lo firmamos en convenio con mi marido, cerramos el 08, el título está en tramite junto con la cédula, lo hicimos en la escribanía de acá de Posadas. Tiene VTV, y si lo ves está en condiciones. Ya hicimos todos los papeles”.

Fuente : Infobae

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