El maestro Dante Panzeri profetizaba que «El fútbol es la dinámica de lo impensado» y en la tarde de éste domingo esa frase quedó absolutamente justificada, porque contra todos los pronósticos previos; el seleccionado de Noruega derrotó por 2 a 0 al penta campeón mundial; Brasil.

La verdeamarela desperdició una oportunidad decisiva en el primer tiempo, cuando Bruno Guimarães falló un penal que fue contenido por el arquero Ørjan Nyland, una de las grandes figuras del partido y esa acción del primer tiempo marcó el desarrollo psicológico del encuentro; porque Brasil generó situaciones, pero careció de contundencia y chocó una y otra vez con Nyland y la sólida defensa escandinava.

La eliminación de Brasil representa una de las mayores sorpresas de los octavos de final. El equipo brasileño tuvo mayor iniciativa en varios pasajes, pero volvió a evidenciar problemas para transformar el dominio en goles. Noruega, en cambio, jugó con disciplina táctica, aprovechó su momento y confirmó que ya no depende exclusivamente de Haaland: mostró un funcionamiento colectivo muy sólido.

Con esta victoria de 2 a 1, Noruega avanza a los cuartos de final y se consolida como una de las revelaciones del Mundial 2026.

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