El tradicional Tedeum por el Día de la Independencia que se realiza en la Ciudad de Buenos Aires y dónde asistió el presidente Javier Milei, sirvió de escenario para que la cúpula eclesiástica realizara un fuerte llamado a la dirigencia y a toda la sociedad argentina frente al al sufrimiento social y pidió dejar atrás los enfrentamientos permanentes para construir una Argentina más unida.

Seguramente una de las frases más contundentes del discurso estuvo dirigido a la corrupción y a quienes utilizan el poder para obtener beneficios personales. «Algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos», expresó.

El Obispo García Cuerva sostuvo que la sociedad enfrenta todos los días la decisión de ayudar al prójimo o mirar hacia otro lado y, en ese sentido, pidió que el país se «independice de la indiferencia y de la insensibilidad» frente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

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