Si bie´n no existre información oficial al respecto, todo prece indicar que la situación de los alquileres, tanto familiares como comerciales en el Valle de Uco aparece bastante tensionada, aunque con diferencias importantes entre Tunuyán, Tupungato y San Carlos.
Uno de los principales problemas es la escasez de oferta de viviendas permanentes, especialmente de departamentos y casas pequeñas de 1 y 2 dormitorios. La presión se siente más en las zonas urbanas de Tunuyán y Tupungato, donde existe demanda de trabajadores, familias jóvenes y personas que se trasladan desde otros departamentos.
Si bién hay personas que pueden pagar un alquiler mensual, pero encuentran pocas propiedades disponibles y deben aceptar ubicaciones, dimensiones o condiciones que antes no hubieran considerado.
En lo relacionado con alquileres comerciales, la problemática es diferente; hay oferta de locales, pero el problema está en la relación entre alquiler, costos operativos y nivel de ventas.
En definitiva, más que hablar solamente de «alquileres caros», en el Valle de Uco hoy conviene hablar de una brecha entre los ingresos de las familias y el costo de mantener una vivienda o un comercio. Es válido recordar que para una familia, el alquiler es solamente una parte de la cuenta: se suman servicios, alimentos, transporte, calefacción y otros gastos. Para un comerciante, al alquiler se agregan salarios, impuestos, servicios, mercadería y cargas financieras.
Al parecer, el mercado inmobiliario está en una situación de equilibrio muy frágil: los propietarios intentan preservar el valor de sus inmuebles, mientras inquilinos y comerciantes tienen una capacidad de pago limitada. Esto puede producir dos fenómenos simultáneos: alquileres elevados en las zonas más buscadas y locales o viviendas que permanecen vacíos cuando el precio pretendido supera demasiado la capacidad de pago.
A continuación mostramos un cuadro obtenido con la asistencia de Chatgpt
