Macarena Martinez, la hija de Elio y Mónica; productores rurales de La Cañada, en La Consulta, creció acompañando a sus padres en el duro trabajo de cultivar ajo, cebolla, zanahoria, tomate y papa. Actualmente está realizando una maestría en Gerenciamiento de Negocios Agroindustriales (Magnagro), gracias a un convenio entre la UNCuyo y la Universidad de Pau, una universidad ubicada en el sur de Francia.

La historia de Macarena es la misma de miles de jóvenes dedicados a las tareas rurales, con la diferencia que sus padres siempre la impulsaron a que se esforzara en los estudios. Desde muy pequeña, alternaba entre la escuela y el campo, algunas veces quedaba al cuidado de su abuela, pero en muchas ocasiones acompañaba a sus padres a la finca, sin importar si era verano o invierno. Aprendió el oficio, pero también comprendió que la educación era su mejor herramienta para cambiar su destino. A pesar de las dificultades económicas, su mamá siempre la incentivó a estudiar, incluso inglés y, aunque en ese momento no entendía su importancia, con el tiempo descubrió que ese conocimiento le abriría muchas puertas.

Macarena tiene un objetivo claro: impulsar el emprendimiento agrícola que su padre levantó con años de trabajo y dedicación. Recuerda con claridad la imagen que la marcó desde la infancia: sus padres llegando exhaustos a casa, su madre con dolor de espalda y su padre masajeándole la cintura para aliviar el cansancio. “Verlos así cada día me hizo entender que debía buscar un camino diferente”, reflexiona.

Tras finalizar la secundaria con excelentes calificaciones, encontró en la Administración una carrera que combinaba su interés por los negocios con su deseo de superar la timidez. Fue en la universidad donde una amiga le habló sobre el FONBEC, una iniciativa que apoya a jóvenes de bajos recursos a través del aporte de padrinos y madrinas.

“Conseguí la beca. El requisito era aprobar una cantidad determinada de materias por año, y me comprometí al máximo. Lo mejor era que cada año nos reuníamos en Buenos Aires con otros becarios para compartir experiencias, con todos los gastos cubiertos”, relata.

Hoy, con su título en mano y un futuro prometedor por delante, Macarena -egresada de la UNCuyo– sigue apostando por el crecimiento. Siempre con una gratitud inmensa hacia sus orígenes.

Fuente: Diario UNO

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