Con la llegada de septiembre, el aumento de las temperaturas y el comienzo de la primavera traen también un viejo problema para miles de personas: las alergias estacionales. El incremento del polen en el aire puede convertir una caminata, una jornada al aire libre o incluso la apertura de una ventana en el comienzo de una seguidilla de estornudos, congestión y picazón.
Por lo general las alergias suelen manifestarse con estornudos repetidos, secreción nasal acuosa, nariz tapada, picazón en nariz y garganta, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos. En algunas personas también puede aparecer tos o dificultad para respirar, especialmente cuando existe asma asociada; es por ello que, quienes ya saben que sufren alergias deberían anticiparse a la aparición de los síntomas, especialmente si todos los años experimentan molestias durante la primavera.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Evitar las actividades al aire libre durante los días secos y ventosos o cuando exista una elevada concentración de polen.
- Reducir la exposición durante las primeras horas de la mañana, período en el que puede registrarse mayor presencia de polen.
- Mantener cerradas las ventanas cuando los niveles de polen sean elevados.
- Al regresar de la calle, cambiarse de ropa y ducharse, especialmente después de permanecer varias horas al aire libre.
- Evitar tender ropa de cama o prendas en el exterior, porque el polen puede quedar adherido.
- Utilizar anteojos de sol para disminuir el contacto de los alérgenos con los ojos.
- Mantener limpia la vivienda y preferir la limpieza con trapo húmedo, evitando levantar polvo.
- Si se realizan tareas de jardinería, utilizar protección y evitar cortar el césped si esa actividad desencadena síntomas.