La foto obtenida luego de la reunion mantenida en el día de ayer 12 de agosto en el hotel Emperador, en el barrio de Retiro, muestra que los dirigentes trabajan con la mirada puesta en 2027. Queda claro que el peronismo intenta mostrar una etapa de rearmado, tanto a nivel nacional como en Mendoza. Claro que el desafío no es sencillo, porque no se trata solamente recuperar votos; la intención es reconstruir liderazgo, unidad y una identidad política capaz de enfrentar a La Libertad Avanza y a los oficialismos provinciales.

Claro que el problema es que el peronismo llega a esta instancia con fuertes tensiones internas porque la fractura entre sectores del peronismo tradicional y La Cámpora está muy lejos de resolverse, porque Axel Kicillof, Cristina Kirchner y Sergio Massa representan hoy tres referencias diferentes dentro del universo peronista, y todavía no existe una conducción capaz de ordenar definitivamente al espacio; además el peronismo enfrenta una disyuntiva: ¿reconstruirse alrededor de sus dirigentes históricos o generar una renovación profunda?

Por ahora, el 2026 aparece como el año del reordenamiento y el 2027 como el año del desafío. Si el peronismo logra resolver sus internas, recuperar presencia territorial y presentar una figura competitiva, quizás pueda volver a disputar seriamente el poder. La contracara es que si continúa dividido, el rearmado puede convertirse simplemente en una nueva interna por el control del partido.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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