En un hito que marca un avance en temas de salud, Uruguay habilitó la entrada en vigor de la Ley de Muerte Digna, una normativa que legaliza la eutanasia en el país; de ésta forma el país se convierte en el tercer país de América Latina que permite el acceso a la muerte médicamente asistida, después de Colombia y Ecuador.
El proceso habilitado exige que la persona sea mayores de edad, en pleno uso de sus facultades mentales, que solicite personalmente el procedimiento ante un médico, que lo haga por escrito en presencia del profesional, o mediante un tercero adulto si la condición física lo impide.
La ley establece que podrán acceder tanto los ciudadanos uruguayos, naturales o legales, como los extranjeros con residencia habitual en el país. El procedimiento requiere una solicitud voluntaria presentada ante un médico, quien debe asegurarse de que el paciente esté psíquicamente apto para tomar la decisión.