Esta historia ya la vimos. A pesar de los esfuerzos del Gobierno Nacional para controlar la inflación, el número de marzo mostró un valor del 3.7%; afortunadamente este mismo día llegó un nuevo «préstamo» (¿o salvavidas?) del FMI por 39.ooo millones, de los cuáles 20.000 serán destinados a frenar la corrida bancaria de esta semana que finaliza, en la cual el Banco Central debió desprenderse de una buena parte de las reservas acumuladas.

En su discurso por cadena nacional, Javier Milei anunció muy eufórico «Argentina pasó a ser el mejor alumno del FMI» y anunció la salida del cepo cambiario y la puesta en vigencia de un sistema de bandas para la cotización del dólar, lo que nos remite al plan del presidente presidente Mauricio Macri cuándo, en el año 2018 y en condiciones similares a las actuales (guerra comercial del presidente Donald Trump con China y la desaceleración del crecimiento económico mundial), presentó algo muy similar a este nuevo esquema de metas y objetivos.seguramente el lector recuerda el final de esa historia.

De todos modos, tratando de adivinar que pasará con la cotización del dólar cuándo abra el mercado de divisas nacional, algunos analistas consideran que la misma estará en torno a los $ 1200.-, traducido en números implica una devaluación directa de alrededor del 20%, ergo se trata de un golpe directo al bolsillo de todos los ciudadanos.

Entre las noticias «buenas» del discurso presidencial se puede mencionar que se elimina el cupo de U$S 200.- para compra de dólares «oficiales» a particulares y otra noticia llamativa es que las empresas extranjeras con bases operativas en nuestro país, podrán girar sus divisas por dividendos del año 2025 en forma absolutamente libre. Si eso no es habilitar una fuga de capitales en forma oficial, permítame acotar que se parece bastante.

Mas allá del nuevo endeudamiento con el FMI se espera, para los próximos días,remesas de dinero que girarán el Banco Mundial, el BID, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. También hay alguna posibilidad que, si se concreta, un programa de asistencia directa del gobierno de Donald Trump mediante el cual llegarian otros US$ 5 mil millones. Después del endeudamiento conseguido por Mauricio Macri, se trata de la apuesta por incrementar el pasivo del país más importante de la historia de la democracia moderna.

Resulta interesante mirar cuáles son las metas «acordadas» con el FMI, las mismas sugieren (¿o imponen?) que la inflación deberá estar en un 20% anual antes del cierre de este 2025 (el primer trimestre concluyó con un 8.3%), que debería bajar a menos de un 15% para fines de 2026, y ser de un dígito en 2027. Además, se debería reducir la pobreza por debajo del 35% y mostrar un crecimiento de la economía de entre un 4 y 5% de aquí a 2027, último año de gestión de Javier Milei. Todo ello asegurando el equilibro macro: superávit fiscal primario y financiero, superávit comercial y recaudación por arriba de la inflación.

Sólo la historia de los próximos años nos mostrará por dónde pasó la verdad; por el bién de todos, ojalá que las «Fuerzas del Cielo» consigan el apoyo necesario.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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