El Día Mundial de la Libertad de Prensa es una jornada de conmemoración que se celebra anualmente el 3 de mayo desde 1994, instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y UNESCO en 1991.

Para los trabajadores de prensa es una jornada de reflexión, de visualizar el camino recorrido y tratar de acertar el rumbo correcto para los momentos que vienen, hoy se defiende a los medios de comunicación de los ataques a su independencia; que suelen tener distintas facetas y tonos.

En Valle de Uco han existido y existen de todo tipo. Los ataques directos realizados por medio de pintadas a los vehículos, los aprietes verbales, los económicos cómo cortar las pautas para indicar que se deben morigerar las críticas; los más habituales se realizan utilizando redes sociales con perfiles falsos y, éstos últimos en particular han disminuido a partir de la decision de un grupo de periodistas de la región de denunciarlos ante la justicia, situacion que se ha reiterado aunque pocas veces ha tenido resultados concretos.

Debemos decir que en Valle de Uco la reflexión va más allá de los grandes debates nacionales, simplemente porque se mete en lo cotidiano: en radios locales que afortunadamente hay varias, portales digitales pequeños cómo El Cuco, Infouco, 8Digital, Xla40, el reciente LaOtraVerdad y Usina de Noticias, por solamente nombrar algunos. Y periodistas locales, cuya nómina es por demás extensa, los que muchas veces cumplen múltiples roles para sostener la información viva en la comunidad, y también poder comer todos los días.

En regiones como la nuestra, la libertad de prensa no suele enfrentarse a censuras explícitas o directas, sino a formas más sutiles de presión, como la dependencia de la pauta oficial y la cercanía entre periodistas y funcionarios. El tamaño reducido de la comunidad suele generar un escenario donde informar con total independencia se vuelve complejo. No porque esté prohibido hablar, sino porque hacerlo puede tener consecuencias sociales o económicas inmediatas.

Por otra parte, esa misma cercanía tiene un valor enorme: el periodismo local conoce de primera mano los problemas reales —el acceso al agua, la producción vitivinícola, el turismo, el empleo— y puede amplificar voces que rara vez llegan a los grandes medios de Mendoza o de Argentina. Podemos asegurar que en nuestra región la libertad de prensa no es solo un derecho abstracto, sino una herramienta concreta para la vida comunitaria.

La tensión aparece cuando esa herramienta se debilita: cuando hay autocensura, cuando faltan recursos o cuando la información circula más por rumores que por medios confiables. En esos casos, no solo pierde el periodismo, pierde la comunidad entera, porque sin información plural y rigurosa es más difícil tomar decisiones colectivas justas.

Defender la libertad de prensa en el Valle de Uco implica entonces algo más que reclamar ausencia de censura: supone fortalecer medios locales, promover la diversidad de voces y valorar el trabajo periodístico como un bien público. En territorios donde todos se conocen, informar con honestidad es un acto de responsabilidad, pero también de valentía.

Cordial abrazo a los colegas que, diariamente, refuerzan éstos conceptos.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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