Desde el inicio del juego la selección española impuso el «Modo Guardiola» que tantas satisfacciones le dió al Barcelona, es decir monopolizando la posesión del balón y moviéndolo con paciencia para desgastar a Francia, controlando el ritmo del partido, alternando circulación rápida con cambios de orientación que obligaron al conjunto francés a replegarse durante varios pasajes. Y en uno de esos retrocesos y luego de un penal cuasi fabricado por Lamine Yamal, Oyarzabal no falló y dejó la chapa 1 a 0.

Por su parte Francia intentó un juego más directo, tratando de aprovechar la velocidad de sus atacantes, pero no tuvo situaciones claras porque España no le dió espacio ni tiempos, con una fuerte presión para recuperar la pelota y un muy buen trabajo de su defensa que no dejó espacios entre líneas.

En el arranque del segundo tiempo, una muy bonita jugada colectiva que inició y terminó Pedro Porro puso las cosas 2 a 0, luego de ese momento y hasta la pausa de hidratación Francia fué un equipo errático que apenas mostraba la potencia de Mbappé que, sin espacio muy poco podía hacer. Cuándo el juego se reanudó tampoco cambiaron demasiado las cosas, España con el control del juego y Francia sin ideas y (parecía) sin ánimo para empatar; a pesar del espejismo que mostró en los últimos minutos del partido cuando merodeaba el arco español, las cosas no cambiaron.

Una España acertada y muy tranquila borró de la cancha a una Francia sin ideas y sin ánimo, ahora se viene la final; esperemos que se hablada en castellano.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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