Comenzó como una acción solidaria y muy discreta, aunque fue tal el volumen de la operación llevada adelante que trascendió el estricto hermetismo con que se venía manejando.

Un grupo de empresarios sanrafaelinos, preocupados por la amenaza que representaba la pandemia recién declarada (estamos hablando de los primeros días de Marzo) decidieron hacer una donación para mejorar el equipamiento necesario para enfrentar la delicada situación que se avecinaba. Establecieron contacto con las autoridades sanitarias y los orientaron acerca de la necesidad de contar, entre otros elementos, con respiradores.

Según contó uno de los autores de la iniciativa «Logramos recaudar una importante suma de dinero, que alcanzó para la compra de seis respiradores, de lo mejor que hay en el mercado». La adquisición se materializó a fines de Marzo, pero por cuestiones burocráticas y de logística relacionadas con la importación, los equipos -que tienen un valor de 24 mil euros la unidad-(dos millones de pesos cada equipo) llegaron hace una semana. Recordemos que en Argentina existe solamente una fabrica y la producción de la misma ha sido comprada en su totalidad por el Gobierno Nacional.

Por su parte, otro de los aportantes a la campaña expresó su disconformidad diciendo

En definitiva y, lo más importante de todo sin lugar a dudas es que lo que comenzó como una iniciativa de cinco amigos en el principio de la pandemia por el coronavirus, se convirtió en una acción solidaria que incluyó a unos 72 sanrafaelinos, quienes recolectaron los fondos suficientes para donar seis respiradores artificiales, dos monitores para estudios complementarios y 60 colchones, almohadas y ropa blanca para el Hospital Schestakow.

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