Con un primer tiempo absolutamente cerrado, tal como lo fué el de ida en tierra brasilera, la Lepra Mendocina y el Fluminense terminaron la primera etapa con muy pocas situaciones de gol frente a los arcos y solamente con intenciones de media distancia por parte de ambos equipos.
Apenas comenzado el complemento, Fluminense intentó ser más profundo en ataque pero la defensa local siempre respondió bien, mientras que el local amenazaba con la buena gestión de Matias Fernández por la banda izquierda y precisamente al 10 leproso el experimentado Agustín Canobbio le cometió un foul que le costó su segunda amarilla y dejo al Fluminense con uno menos.
A partir de ese momento, con más ganas que ideas y claridad, la Lepra se adelantó en el campo de juego y con la ventaja numérica, fue a buscar la apertura del marcador y en algunas ocasiones, ninguna demasiado clara, algo insinuó.
Pero, todos los sabemos, en fútbol como en la vida no alcanza con las intenciones sino que hacen falta hechos concretos, cómo la muy buena acción que protagonizó el recién ingresado Kevin Serna que a los 75’ y con una definición perfecta, puso el 1 a 0 para la visita.
Desde allí hasta el final casi que fué un monólogo, la Lepra intentando y el Flu rechazando, cuándo el reloj marcaba los 90 un centro de Salas terminó con un polémico rechazo del defensor, que motivó que el árbitro colombiano Andrés Rojas consultara al VAR y tomara la decisión de cobrar penal para el local.
Toda la responsabilidad quedó en los piés del goleador parauayo Alex Arce quién la puso junto al palo izquierdo del experimentado Fábio y dejó la chapa 1 a 1 luego de una serie absolutamente pareja que se definiría desde los 12 pasos.
Y en la cuasi timba de los penales fue necesaio llegar hasta el sexto penal, cuándo el experimentado Fabio contuvo el ultimo disparo de Atencio y logró el pase de Fluminense a los cuartos de final.
Histórica campaña de Independiente Rivadavia, se va de la competencia con la frente en alto y la sensación del deber cumplido.