En tiempos de emergencia sanitaria, los equipos directivos de las escuelas rurales ponen su mayor voluntad para llegar a cada hogar a fin de acompañar a los estudiantes y generar los aprendizajes necesarios en cada trayectoria escolar.

Desde la suspensión de clases presenciales a mediados de Marzo por la pandemia COVID-19, la Dirección General de Escuelas (DGE), a través de la Dirección de Alimentación Escolar, elaboró un plan de módulos alimentarios para reemplazar las prestaciones compuestas de alimentos frescos y secos que tradicionalmente eran enviadas a los establecimientos educativos para su preparación.

Para ello, se adoptó una modalidad compuesta únicaamente por alimentos secos enviados en forma mensual a todos los alumnos que se encuentran en una situación de vulnerabilidad socioeconómica. La nómina de beneficiarios se obtuvo a través de un trabajo conjunto entre la DGE y el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes.

El director de Alimentación Escolar, Franco Pulido, remarcó que se asiste mensualmente con alimentos como leche, azúcar, aceite, fideos, arroz, etc., a más de 100.000 alumnos (105.000 para el mes de agosto y se estima que 110.000 para el mes en curso) de todos los niveles educativos en 1.471 establecimientos educativos de toda la provincia con una inversión que supera los 100 millones de pesos por mes.

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