Cuando se acerca el día de la mujer, empiezan  a aparecer las propuestas comerciales de obsequios, las salidas de mujeres a festejar y los detalles que los hombres creen que deben entregar por este día. Pero sería bueno que fuera un momento para reflexionar como estamos paradas en nuestras realidades, cuál es nuestra postura como MUJERES ante las cosas que nos suceden.

Porque la SORORIDAD es mucho más que una palabra de moda, particularmente, sobre todo en la política, he visto mujeres que dan cátedras de feminismo y después son funcionales a los mandatos machistas destruyendo con eso a sus pares.

El feminismo en sí, es algo complejo, a mí me gusta auto describirme como FEMINISTA DE A PIÉ, no soy de esas que salen a insultar hombres, pero nunca me dejo maltratar por uno tampoco.

No soy de las que creen que es necesario mostrar los pechos para autoproclamarse feminista aduciendo que no me los tenes que mirar ni tocar porque es mi cuerpo, prefiero guardarlos ya que fueron la fuente de alimento de mis hijos y son un bien muy preciado para muchas madres…

No soy de las que le dicen a sus hijas que está bien abortar o no, prefiero decirles que cuiden su cuerpo y lo compartan solo con aquellas personas con las que se sientan respetadas, que un embarazo es un “problema menor” al lado de las enfermedades de transmisión sexual…

No soy de las que creen que todas las mujeres que llegan a algún puesto importante, pasaron por las sabanas de un hombre importante y odio que digan que para ocupar esos lugares debemos demostrar capacidad, como si los hombres no debieran demostrarla.

Por eso defiendo a la MUJERES, las FEMINISTAS de a pié, las que no “son ayudadas por su pareja” sino que van juntos a la par en las tareas de cuidado y del hogar.

Las que quisieron ser madres, pero también quieren realizarse económica o profesionalmente y las que no quisieron ser madres porque ser mujer no es necesariamente concebir.

Las que este año tuvieron que hacer milagro para darles de comer a sus pollitos porque no pudieron abrir sus negocios y emprendimientos  por meses.

Las que se reinventaron como docentes tratando de llegar a todos sus alumnos y sobre todo a esos que sabían que tenían una historia difícil o un hogar con pocos recursos.

A todas aquellas que trabajan en hospitales, clínicas o centros de salud (y las viví muy de cerca a estas historias) que este año dejaron a sus familias para ayudar a los pacientes, que no sólo multiplicaron su trabajo, sino que sabían que en casa había una familia dejada de lado, tal vez sin una persona que los cuidara por las limitaciones del aislamiento social. Pensando que podían volver y contagiarlos,  contagiar a los viejos, que en esta situación daban una mano cuidando los críos… A todas ellas mi respeto y admiración…

Y las que este año sufrieron violencia en silencio, porque el aislamiento no les permitió irse, huir y en muchos casos, seguir con vida #ParenDeMatarnos

Esas feministas, que día a día luchamos por nuestros espacios y los de las próximas generaciones que vendrán, nunca dejemos de recordar que este día hace 113 años 129 mujeres murieron reclamando la igualdad de derechos. Por eso, cuando alguien te diga que es feminista, no te cargues de prejuicios, pensá que tal vez la igualdad que se logre mañana, esa “loca feminista” los está luchando hoy en nombre de todas.

Romina Saracco

Licenciada en Fonoaudiología

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