Cuándo llega el momento de planificar las vacaciones, elegir entre viajar dentro del país, cruzar la cordillera hacia Chile o descansar en las playas de Brasil exige mirar mucho más que el precio del alojamiento: hay que comparar monedas, inflación, transporte, gastronomía y, especialmente, el riesgo de que el presupuesto cambie antes del momento de armar las valijas.
La foto de hoy nos muestra que Argentina continúa atravesando un proceso de acomodamiento de precios y del tipo de cambio; Brasil combina un real relativamente estable con cierta incertidumbre política y financiera; y Chile mantiene una economía más previsible, aunque su moneda está muy condicionada por el precio del cobre y por los movimientos internacionales del dólar.
En el caso que la elección sea pasar las vacaciones en el país, no alcanzará con observar si el dólar sube o baja; habrá que estar atentos a lo que ocurre con los precios de hoteles, restaurantes, combustibles y servicios turísticos. Si los precios argentinos siguen aumentando por encima del dólar, los destinos nacionales pueden perder competitividad frente a Brasil y Chile. En cambio, una corrección cambiaria antes del verano encarecería inmediatamente los viajes al exterior y podría devolver atractivo a las vacaciones dentro del país.
Desde siempre, Brasil continúa siendo uno de los destinos preferidos por los argentinos, de hecho, durante 2025, más de 3,3 millones de argentinos viajaron a ese país, lo que demuestra la recuperación de Brasil como destino masivo. Para el turista argentino, un real relativamente débil frente al dólar puede representar una oportunidad. Si el peso argentino conserva su valor durante los próximos meses y el real no se fortalece demasiado, Brasil podría continuar ofreciendo una buena relación entre precio, calidad y servicios.
Chile presenta un panorama distinto. Su economía y sus precios suelen ser más previsibles, lo cual facilita la planificación. Para Mendoza y otras provincias del oeste argentino, además, la cercanía terrestre convierte a Viña del Mar, Reñaca, Concón, La Serena y Santiago en destinos naturalmente competitivos.
Para los argentinos, un dólar alto en Chile puede hacer más conveniente el viaje, siempre que el peso argentino no se debilite en la misma proporción. Pero Chile no necesariamente es barato en términos absolutos: el alojamiento, la gastronomía y algunos servicios turísticos pueden ser costosos. Su atractivo suele estar en la previsibilidad, la infraestructura y, según el producto, en determinadas compras