Un crédito de 351,5 millones de dólares pedido por la expresidenta de facto Jeanine Áñez al al Fondo Monetario Internacional (FMI) para, supuestamente, enfrentar la pandemia, fue devuelto por el Banco Central de Bolivia (BCB)
En un comunicado de prensa, el Banco Central de Bolivia apuntó que el préstamo fue «irregular y oneroso (usurero)» por las condiciones financieras en las que se efectuó, lo que a su vez le generó al Estado «costos económicos adicionales y millonarios».
Las autoridades del Banco Central de Bolivia expresaron que el préstamo condicionó al país «a una serie de imposiciones fiscales, financieras, cambiarias y monetarias con el FMI», que llevaron a incumplir lo estipulado en la Constitución Política Boliviana, vulnerando «la soberanía y los intereses económicos» de la nación.