Distintos organismos internacionales dedicados a la meteorología advirtieron que la posible aparición de un “Súper El Niño” podría alcanzar una intensidad inusual, con capacidad de elevar las temperaturas globales y alterar los patrones climáticos en distintas regiones del planeta.
Según las proyecciones, el fenómeno, asociado al calentamiento del Pacífico ecuatorial, tiene altas probabilidades de formarse entre mitad de año y el último trimestre. En su versión más intensa, podría provocar olas de calor, lluvias abundantes, inundaciones y sequías, además de potenciar eventos meteorológicos extremos.
En nuestro país el mayor impacto se concentraría en el centro y noreste, con un aumento marcado de las precipitaciones. Esto podría traer alivio a zonas afectadas por la sequía, pero también generar complicaciones como anegamientos y dificultades en la producción agropecuaria.
En Mendoza, aunque el efecto suele ser más moderado, el fenómeno podría reflejarse en más tormentas, mayor acumulación de nieve en cordillera y variaciones en el recurso hídrico. Este escenario podría mejorar las reservas de agua, aunque también incrementa el riesgo de eventos intensos en períodos cortos.
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