Casi un siglo después de su nacimiento, Bodegas Bianchi icónica empresa de San Rafael y otrora referente del mundo de vino, fundada en 1928 por Valentín Bianchi. que ganó un sólido prestigio desde sus inicios, ha sido otra de las vçitimas de pronunciada caída del consumo interno («No Hay Plata»), más un tipo de cambio poco competitivo y el impacto de las retenciones a las exportaciones; lo que redujo el ingresos de divisas; sumado a ello el fuerte impacto generado por el aumento generalizado de los costos operativos: energía, mano de obra, logística e insumos, que presionaron sobre una estructura financiera ya debilitada.
Mediante un comunicado, la empresa confirmó que ya inició una convocatoria a los acreedores para refinanciar los pasivos y evitar un deterioro mayor de la operatoria, en medio de una coyuntura que afecta a buena parte de las bodegas del país. Manifiestan que han abierto instancias de diálogo con toda la cadena de valor, con especial foco en sus proveedores históricos. El objetivo es alcanzar un esquema de normalización de pagos que permita preservar relaciones construidas a lo largo de décadas y sostener la continuidad productiva.
Con una deuda cercana a los $1.000 millones en cheques rechazados por el Banco Central, casi un siglo después de su fundación, Bodegas Bianchi enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia, en un contexto que expone la profundidad de la crisis que atraviesa la vitivinicultura argentina.