A partir de la decisión que toman muchos mendocinos amantes del mar de vacacionar en Chile, no es mala idea sugerir algunas comidas típicas de aquel país las cuáles resulta casi una obligación probar antes de volver a nuestro país.

Sin lugar a dudas el podio lo encabeza la tradicional empanada de mariscos, preparada con rellenos como camarón-queso, jaiba o machas. Se consigue recién frita o al horno en puestos cercanos a la playa y es una de las opciones más elegidas para almorzar sin alejarse del mar. Su sabor intenso y su practicidad la convierten en un clásico del verano chileno.

Otro de los infaltables es un auténtico emblema de la costa, el ceviche, elaborado con pescado blanco fresco, jugo de limón, cebolla morada y cilantro. Ideal para los días de calor, se sirve frío y suele encontrarse tanto en restaurantes informales como en ferias gastronómicas costeras. Es una comida liviana, refrescante y muy asociada a las jornadas de playa.

La tercera opción imperdible son los mariscos frescos, especialmente en caletas y puestos cercanos al mar. Choritos, machas y ostiones se ofrecen muchas veces al vapor o con limón, listos para comer en el momento. Más que un plato elaborado, se trata de una experiencia directa con el producto del mar, que resume la identidad culinaria de la costa chilena.

Otro dato interesante muestra que, la mayoría de los lugares para almorzar o cenar, tanto en la Ciudad como en los restaurantes apostados en la playa, se ofrece el menú del día que incluye entrada, plato principal, ensalada, bebida y postre. Los precios varían de acuerdo al lugar, pero, por lo general, arrancan en 15.000 pesos (argentinos), lo que es bastante similar a lo que se paga de éste lado de la cordillera.

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