La convulsionada historia de la República Argentina tiene ejemplos de sobra, acerca de cambios de mando en condiciones muy complicadas.

Sin retroceder demasiado en el tiempo alcanza con recordar la del pasado 2015 (Kirchner/Macri), la salida de Fernando De la Rua en Diciembre del 2001. El traspaso, cinco meses antes de lo previsto, cuando Alfonsín le entregó la presidencia a Menem el 8 de julio de 1989. En ésta pequeña sintesis tenemos casi 40 años que, en la historia de un país, en casi nada.

Hoy pareciera que las cosas son distintas, la foto del Presidente Macri y el Presidente (electo) Fernández ambos sonrientes y distendidos, tratando el tema con la altura e importancia que el mismo merece, es una excelente señal.

La información disponible asegura que en Casa Rosada le facilitarán a Fernández la información que requiera e incluso, dispondrán alguna oficina en Balcarce 50 para que, su equipo, pueda trabajar durante las próximas semanas.

Del lado de Fernández, también se mostraron con intenciones de alivianar cualquier roce y evitar declaraciones públicas que puedan afectar el traspaso y la tranquilidad económica y social.

De concretarse las buenas intenciones que mostraron ambos dirigentes en el mano a mano de esta mañana, podría darse un recambio bastante ordenado.

Hasta ahora se asoma un proceso muy institucional. Parece poco, pero para la atribulada historia argentina, es un montón

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