Más allá de algunas ausencias y cambios de nombres, Francia sigue siendo en esencia la misma que se coronó Campeón del Mundo hace cuatro años.

Un equipo práctico, austero hasta la exasperación, que no brilla pero que no suele perdonar y con sus argumentos está otra vez en la final.

Tiene el mismo técnico que en Rusia 2018, Didier Deschamps, tipo pragmático, no le importa mucho la famosa posesión de la pelota, generalmente suele estar por debajo del 50 por ciento y perdió en ese rubro, parece tomarse todo con calma, incluso cuando lo dominan. Confía, también, en lo que puede hacer Mbappé con espacios.

Tiene un muy buen arquero, Hugo Lloris, teoricamente juega con cuatro en el fondo, Koundé, Varane, Konaté y Theo Hernández, y aquí se debe poner un punto especial porque con sus subidas permanentes es uno de los vértices del triángulo que suele formar cuando pasa al ataque.

En la banda derecha, Tchouameni, por el medio Fofana y Dembele suelen aportar la dosis justa de recuperación de balones y sorprenden buscando los espacios libres adelante; además tienen a Griezmann, el volante del Atlético de Madrid sigue haciendo un muy buen mundial, con abundante recuperación de pelotas «sucias» en el fondo ya que ningún lateral se arriesga a pasar al ataque, a lo que suma su admirable proyección. Griezmann es clave para jugar, para manejar los tiempos y para tapar los agujeros que aparecen en el medio, que no son pocos, además de generar inquietud con la pelota parada, gracias a su zurda sutil. 

En el ataque tiene una de las grandes estrellas actuales, Mbappe, cuya velocidad suele hacer estragos y Olivier Giroud, un veterano con la dosis justa de calma para definir en los momentos cruciales y la suerte necesaria que debe acompañar a todo goleador. De arriba es temible, a favor de su metro con 92 centímetros. Y por abajo suele definir de primera con cualquiera de las dos piernas.

Francia, un equipo que muestra poco pero está siempre. Amarrete, económico, pero con Mbappé y Griezmann decididos a no perdonar. En fin, un equipo raro que quiere seguir siendo campeón.

Se le puede ganar ? Obviamente, Argentina tiene variantes tácticas para contrarrestar ese potencial más un técnico que ha demostrado ser un excelente lector del juego que se está desarrollando y no duda en cambiar dibujos en cualquier momento del partido, y la que quizás sea la mejor versión de Leo Messi, maduro y transmitiendo tranquilidad, sin haber perdido la electricidad que su juego genera cuándo decide acelerar.

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