Dentro del paquete de reformas que intenta llevar adelante el Gobierno Nacional y que tiene como objetivo reactivar el empleo formal y reducir costos empresariales, se analiza la posibilidad de reinstalar un mecanismo que marcó una etapa clave en la historia laboral argentina: los llamados “tickets canasta”.
El sistema, implementado originalmente en 1989 en medio de la hiperinflación, consistía en vales alimentarios con los cuales las empresas podían abonar una parte del sueldo sin que ese monto fuera considerado para el cálculo de aportes previsionales, aguinaldo o indemnizaciones.
Desde el Gobierno aseguran que el regreso de un sistema de vales “actualizado y transparente” podría incentivar la formalización laboral, mejorar el acceso a bienes básicos y aliviar la carga impositiva sobre las empresas. Sin embargo, para los sindicatos se trata de un retroceso. Temen que esta medida reactive un esquema de segmentación salarial y derive en una pérdida de derechos adquiridos, especialmente en lo que respecta al cómputo de antigüedad, aportes y beneficios jubilatorios.