El debate económico antes de las elecciones se concentró en la cuestión cambiaria. El Gobierno rechaza que pueda ocurrir una devaluación después de los comicios, pero internamente se discute cómo relanzar la gestión, cómo achicar la brecha con los dólares financieros y cómo continuar la batalla contra la inflación. Son objetivos prioritarios a alcanzar, entre otras razones, para neutralizar las presiones por un salto del dólar. Y todo ello en acuerdo con el FMI.

La ratificación de la unidad en el Frente de Todos es condición básica para encarar los dos años que restan de gestión, en los cuales el oficialismo deberá dar respuesta a múltiples demandas y grandes desafíos para sostenerse en el poder.

“Después de las elecciones –vaticinó López Murphy- el gobierno deberá corregir el dólar que está interviniendo para devolver el vigor al sistema privado creador de riqueza. Esto es insostenible. Eso va a pasar. Lo que fue electoralista e innecesario fue atrasar los precios públicos y el valor del dólar”, completó.

Mientras tanto, uno de los economistas del oficialismo manifiesta “No hay mucho margen para retrasarlo más. Se necesita presentar un programa económico que regenere las expectativas y asegure el crecimiento, para achicar la brecha cambiaria y disminuir el nivel de dolarización. Se puede hacer si hay unidad política. Es un requisito fundamental para llegar a un buen acuerdo con el FMI, que toda la fuerza acompañe. Si no cambian las expectativas, toda emisión alimenta la brecha cambiaria”, analiza .

El gabinete económico confía en que logrará imponer su hoja de ruta hasta alcanzar un acuerdo con el FMI que despeje factores de incertidumbre y encaminará la economía por un sendero de crecimiento y reparación de los daños causados por el macrismo y la pandemia.

Juntos por el Cambio se inclina por otra receta: una devaluación inmediata, que “sincere la economía”, el aumento de las tarifas y un severo ajuste fiscal.

Nota de opinión publicada en Pagina 12 y firmada por David Cufré

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