El departamento de Antofagasta de la Sierra, en la provincia de Catamarca, está ubicado en el salar del Hombre Muerto, justo en el radio donde dónde se producen casi 30 mil toneladas anuales de carbonato de litio.

En este lugar, la minera Arcadium Lithium, de capitales australianos y estadounidenses, extrae este mineral desde hace 26 años, con el detalle que en los últimos 10 aumentaron notablemente su producción a partir de los extraordinarios precios internacionales que registró el litio, lo que redundó en ganancias sin precedentes para las mineras.

La contracara del floreciente negocio es la omisión a los planteos de comunidades de la zona que se resumen en dos reclamos: transparencia en los estudios de impacto ambiental y distribución equitativa de la riqueza.

En una nota publicada por Infobae, Román Elías Guitián, cacique de la comunidad indígena de Atacameños del Altiplano, un pequeño grupo de 20 familias que viven en el lugar relata: «Esta actividad modificó la naturaleza en el lugar, motivó la desaparición del Río de Los Patos el secado absoluto de las vegas, que son las llanuras inundables donde se crían animales y principal fuente de ingresos de la comunidad».

“Nuestra preocupación creció cuando, después de ver cómo se había secado el río, vimos que se habían empezado a secar las vegas. Toda mi familia vive de la ganadería y esta situación afecta a nuestros corderos, nuestras llamas”, sostiene Guitián.

 En las últimas horas, en un sorpresivo fallo, la Corte de Justicia de Catamarca, hizo lugar a la presentación realizada por Guitián y sus vecinos, y frenó en forma preventiva el avance de las obras de nuevos proyectos litíferos en la zona.

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