Cuándo las noticias reflejan una muerte por accidente de tránsito, el lector se pone triste.

Si la muerte es de un menor, la tristeza se agudiza.

Ahora, si el accidente ocurrió porque el menor había ido a oedir un vaso de leche porque no tenían nada para comer en su casa, ya es dramática.

La Señora Iris Pucheta Videla, quien hace funcionar en su casa  el Merendero Lechucita Encantada, relató a Diario UNO :»El bebé estuvo anoche en mi casa pidiendo leche. Este era su segundo hogar. Sea la hora que sea,yo los atiendo», explicó la mujer.

«Les doy lo que puedo esta vez fue poquito, no tengo ya mercadería. No tengo recursos y funciono con donaciones privadas prácticamente», manifestó la mujer.

Para sumarle más dolor, los padres tuvieron que pedir ayuda porque no podían pagar el sepelio

Foto : Diario UNO

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