Nepotismo en el Concejo Deliberante de Tunuyán

La historia entera del mundo tiene casos de éstas características, desde los habitantes de Atenas, donde durante la tiranía de Pisístrato y, para proteger su poder y planes con el pueblo de Atenas, entregó la mayoría de los cargos políticos y públicos a sus familiares y amigos más cercanos.

También en los tiempos de la República romana hubo un caso muy destacado, el de Pompeyo y su suegro Metelo Escipión. Allí, Pompeyo legó a Escipión dos legiones aunque este último mostraba muy poca capacidad en ámbitos militares. El caso fue denunciado en el Senado por Marco Antonio que era un tribuno de la plebe favorable a César pero no se pudo hacer nada debido a que el Senado, en esos momentos, estaba dominado por «los boni» (un término que significa «hombres buenos» en latín) y que fue activamente utilizado por varios líderes políticos en la época final de la República romana.

El gobierno de Napoleón es un típico caso de nepotismo, ya que otorgó varios cargos públicos a sus familiares, entre ellos su hermano José Bonaparte (apodado Pepe Botella), que fue nombrado rey de España.

En países donde se ejerce la meritocracia (supongamos que Argentina lo és), el nepotismo es generalmente negativo y se considera corrupción, además y de acuerdo con el numeral 2 del artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de equidad, a las funciones públicas de su país». Por lo que el nepotismo violenta el derecho humano de acceso a funciones públicas de todos aquellos que se ven privados de oportunidades para competir justamente por un cargo público.

En definitiva, el nepotismo es la preferencia que tienen algunos funcionarios públicos para dar empleos a algunos familiares o amigos, tomando en cuenta solamente su lealtad, alianza o grado de parentezco.

Estas situaciones se persiguen cada vez más activamente, ya sea por casos de tráfico de influencias, nepotismo y otras formas de corrupción política, como lo ocurrido en éstos días con el ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozi, condenado a tres años de prisión por corrupción y tráfico de influencias.

Estamos en el Siglo XXI y, en la Ciudad de Tunuyán, esta situación se repite.

La Ley Orgánica N*1079, también conocida como Ley de Municipalidade, establece en su Artículo N*52 que «Los concejos procederán a la elección de un presidente, un vicepresidente 1* y un vicepresidente 2*, a simple pluralidad de votos, debiendo los tres ser ciudadanos argentinos. En los casos de empates se decidirá por sorteo. El período de esas autoridades corre desde el primero de Marzo hasta el veintiocho de Febrero del año siguiente, pero su nombramiento es renovable en cualquier tiempo por resolución de dos tercios adoptada en sesión pública convocada al efecto. En caso de acefalia o ausencia de las autoridades indicadas, asumirá la presidencia del concejo el concejal argentino de mayor edad.

A su vez en el ART. 53.- El nombramiento de las comisiones que establezca el reglamento interno se hará en la primera sesión ordinaria del mes de Marzo y su ejercicio durara hasta el veintiocho de Febrero del año siguiente.

Y en el ART. 54.-, que habla de las incompatibilidades, menciona en el Inciso 2,  «Los que estuvieran directa o indirectamente interesados en cualquier contrato oneroso con la municipalidad respectiva, o como obligados principales o fiadores».

En cumplimiento de ésta Ley, publicada en el Boletín Oficial del 23 de Enero de 1934 y actualmente en vigencia, se realizó el pasado Viernes 26 de Febrero en el Concejo Deliberante de Tunuyán, bajo la presidencia del Concejal Enrique Romero (Frente de Todos), la reunión dónde se debían elegir las nuevas autoridades y, como sucede habitualmente, los cargos políticos que dependen de esta entidad como la Secretaria de Prensa, los Secretarios de Comisiones, Encargados de Protocolo y demás. Estos nombres se incluyen en el orden del día que presenta presidencia y, por lo general, son consensuados entre todos los concejales.

Para cumplir las funciones de presidencia en el nuevo período de tiempo fue elegido en forma unánime el Concejal Emir Andraos, condición que también se dio con la Vicepresidencia 1* que fue adjudicada al Concejal Daniel Rueda (Frente de Todos) y la Vicepresidencia 2* a la Concejal Beatriz Cangas (Cambia Mendoza).

Tampoco hubo diferencias en cuánto al nombramiento del resto de las secretarias y, al llegar el turno de nombrar a quien se haría cargo de Protocolo (CARGO INEXISTENTE) , un Concejal propuso que el mismo pasara a comisiones porque advertia alguna situación que merecía ser estudiada en profundidad. Esta moción no fue aceptada y, en cambio, fue votada a favor por los Concejales del Frente de Todos, Erica Aguilera, Alicia Furlán, Emir Andraos, Pablo Daniele, Cristian Gottardini, Enrique Romero y Daniel Rueda; mientras que por la negativa se pronunciaron los Concejales de Cambia Mendoza Beatriz Cangas, Paulo González Trigo y Victoria Villalobos.

Contó el cafetero que, la oposición al nombramiento de la persona encargada de protocolo (insistimos, CARGO QUE NO EXISTE) tenía que ver con lo estipulado en el ART. 54.-, que habla de las incompatibilidades y menciona en el Inciso 2,  «Los que estuvieran directa o indirectamente interesados en cualquier contrato oneroso con la municipalidad».

Y la persona propuesta (PARA CUBRIR UN CARGO QUE NO EXISTE) es, vaya casualidad (o tal vez no tanto), la Sra. Esposa del hermano del Concejal Cristian Gottardini, por lo tanto desde lo reglamentario la incompatibilidad es evidente y, desde lo moral y lo ético, absolutamente indecoroso.

Mas allá del detalle que el Concejal Gottardini no se ha destacado precisamente por su labor legislativa, lo que genera profundas molestias en sectores de la sociedad que siguen sin entender demasiado las causas por las cuáles, esta persona recibe una interesante suma de dinero en forma mensual prestando para ello muy pocas contraprestaciones en lo que, se supone, deberian ser acciones en favor de los vecinos; aunque la poca eficacia mostrada por éste Concejal en el desempeño de las funciones para lo cuál fue elegido es, solamente, una mancha más al tigre.

Lo realmente preocupante son los acuerdos políticos que desembocan en éste tipo de situaciones, la falta de coraje cívico de los concejales que, a sabiendas de lo irregular situación, votaron a favor de la misma.

En definitiva, todo parecía indicar que se nombraría una persona que, mas allá de sus condiciones morales e intelectuales a las cuáles no ponemos absolutamente en duda, ocuparía un cargo; aunque en la sesión del pasado Jueves ingresó un pedido para que dicho nombramiento pasara a comisión porque, sencillamente, el cargo no existe. Y dicho pedido fue aprobado por unanimidad, o sea que por ahora, aquí no ha pasado nada.

Se puede argumentar que el hermano, el primo, la novia, la esposa, el amante de tal o cual funcionario ocupa un lugar; y tal vez sea cierto; solamente que el hecho que algunos no haga las cosas bien, no significa que todos lo pueden hacer y la sociedad entera mirarlo en silencio y aceptar.

Sin lugar a dudas el problema no es Gottardini, de quién estamos acostumbrados a su falta de respeto a la sociedad que lo eligió. El problema pasa por «los boni» que abundan en la política en todos sus ámbitos y, creo que vamos a coincidir, es mucho más serio.

Pedimos disculpas por lo extenso de la columna y la absoluta falta de humor en la misma (Siempre decimos que escribir en serio lo hace cualquiera ja).

Será hasta la semana que viene y muchas gracias por usar parte de su tiempo en leernos.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

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