Haciendo cuentas, desde este lunes 2 de octubre hasta el próximo 10 de diciembre, el Gobernador electo Alfredo Cornejo tiene por delante 68 días para armar su futura gestión la que será, sin lugar a dudas, muy diferente a la que tuvo entre 2015 y 2019.

No solamente por la incertidumbre de quién será el próximo presidente, porque cualquiera de los nombres en danza no le garantiza nada, quien asuma encontrará un país arrasado con (otra vez) serios compromisos financieros y nada de posibilidades de financiación; o sea que, sin importar demasiado el signo político, la posibilidad de recibir fondos frescos de Nación aparece, en estos momentos, como algo más utópico que real.

De movida nomás y, luego que fuera aprobada la reducción del Impuesto a las Ganancias; sabe que la misma implica unos $45.000 millones menos de coparticipación, según los expertos algo así como un mes y medio de pago de sueldos a los empleados estatales. Si a eso le sumamos (o restamos) la firme posibilidad que la devolución del IVA se convierta en ley y por lo tanto la provincia deje de recibir otra suma similar; concluímos que Cornejo comenzaría su gestión 2024, con un faltante de dos masas salariales en su panorama financiero. Problema serio en el inicio.

En una nota publicada en Diario UNO, la periodista Rosana Villegas comenta que «Cornejo admite que lo tranquiliza saber que recibirá una caja de gastos equilibrada y un Estado con gran parte de la deuda que él tomó pagada», entonces deberá pensar como optimizar los recursos disponibles y para ello, Cornejo dice que atacará todos los bolsones improductivos del Estado; y a aquí comienza otra pregunta; cuáles son esos bolsones donde podrá meter mano? Dice que en salud hay infraestructura ociosa y eso no debería pasar, comete el pequeño desliz de no mencionar que lo más preocupante es la falta del recurso humano y eso está directamente vinculado a la economía; no hay médicos porque el estado no puede pagarles lo que reclaman (y se merecen) ganar; entonces por allí no podría ser.

Admite que las deficiencias en seguridad podrían tener que ver con la falta de policías en la calle, a pesar que según asegura, los efectivos están; solo que mal distribuídos. En este punto coincidimos con el Sr. Gobernador electo, solo con darse una vueltita por cualquiera de las comisarías y sub comisarías del Valle de Uco, se puede constatar que no hay tantos efectivos. Eso sí, seguramente si la mirada se posa en el Unicipio, la cosa es muy diferente.

Tampoco se olvida de la justicia, ensalza lo hecho el Polo Judicial, que por lo visto en el caso de la Fiscal Ríos tan bueno no es su funcionamiento, al menos en la seguridad interna, y no está claro en qué momento aplicará las medidas necesarias para impedir que desde las cárceles siga funcionando el sistema de restringir llamadas de celulares, aunque nadie puede asegurar que los «negocios» existentes en las cárceles permita que la cosa siga funcionando.

Es muy precavido con el dinero guardado gracias a Portezuelo del Viento y, por lo tanto, abre las puertas a los aportes privados para El Baqueano.

En definitiva, todo parece indicar que la gestión 2024 que iniciará Cornejo, no será nada sencilla, sin lugar a dudas tiene la capacidad necesaria y sabrá rodearse de un equipo que esté a la altura del tremendo desafío que tiene por delante; más allá del 36% de los mendocinos que lo eligieron, creemos que toda la provincia aguarda una gestión exitosa.

Ricardo Guinsburg

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