Bajo el lema «La mesa del vino compartido» y a noventa años de la primera celebración, Mendoza renueva el ritual de agradecer por la cosecha y pedir por una vendimia próspera con la tradicional Bendición de los Frutos.

Esta elebración invoca la protección sobre las personas, los frutos, los hogares y el trabajo cotidiano. La agricultura, como lazo entre el hombre y la tierra, dio origen a la memoria y al arraigo: con el primer surco, el ser humano dejó de vagar y echó raíces. Así, surgieron las aldeas, el pan compartido y las familias reunidas alrededor del fuego. Es por ello que cada cosecha es celebrada como un hecho esencial: un grano pequeño puede sostener al mundo. La mesa familiar se convierte en símbolo de unión y gratitud, recordando el trabajo de muchas manos y reafirmando que cada alimento es también un acto de amor.

La Bendición de los Frutos es una ceremonia tradicional y litúrgica que marca el inicio de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Durante el acto se honra a la Virgen de la Carrodilla, patrona de los viñedos, y se integran oraciones interreligiosas, música y danzas en una celebración que fusiona fe, cultura e identidad en el año de su 90° aniversario.

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