Cuándo desde los colectivos femnistas se habla de la función de «Ama de Casa», se suele decir «No es amor, es trabajo no pago».

Y un fallo de la Sala I de la Cámara Civil y Comercial de Mercedes, Provincia de Buenos Aires, le acaba de dar la razón al considerar que :

“Está fuera de discusión que la actora se dedicó a la familia y a la crianza de sus hijos -mayores de edad al momento de la ruptura-, pero está claro que aquello incidió en que no trabajara ni se capacitara laboralmente”, señala la resolución de los camaristas, quienes agregaron que por ese rol que asumió “tiene escasas posibilidades de acceder a un empleo en relación de dependencia”. “Puede trabajar de costurera por encargo, pero con muy pocas posibilidades de obtener remuneraciones dignas y estables”, agrega el escrito.

La decisión se basa también en el artículo 441 del Código Civil y Comercial, que fija el derecho a gozar de una compensación cuando el divorcio le produce a uno de los cónyugues un “desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación”.

A partir de esos argumentos, los jueces resolvieron que la mujer separada sea indemnizada por una suma de parte del ex esposo en 36 cuotas, con una actualización trimestral de acuerdo del índice de variación del salario del peón industrial del INDEC.

Fuente : Infobae

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