El Escribano cuenta su anécdota favorita, la que refiere que era solamente un niño de 7 años y su Mamá, Myriam Fadel, lo llevaba de las mano al comité de la UCR y que, además, la acompañaba a realizar pintadas con el nombre de Raúl Alfonsín. Es más, entre sus recuerdos más preciados guarda la pequeña camiseta con la sigla RA que caracterizó aquella campaña de 1983. Pero no solo guarda esa remera, en su estudio personal almacena una de las mayores colecciones de artículos relacionados con su partido, desde un original del primer folleto partidario hasta un ejemplar del primer libro que editó la centenaria UCR. Más pruebas de su devoción por la causa, imposible encontrar.

Pero no sólo tiene material histórico, también guarda su bajo y guitarra eléctrica con los que alguna vez compartió banda con históricos locales tratando de sonar cómo Soda o The Police, incontables libros y material de estudio, de su profesión de escribano y de su pasión por la política y, por sobre todas las cosas, atesora sus sueños para Tunuyán.

Su devoción por Raúl Alfonsin lo llevó a visitarlo para consultar sus dudas políticas y acompañarlo cuándo estaba en su lecho de enfermo, además de haber estado presente en su velorio porque así lo sentía. Fue presidente de la Juventud Radical, integrante de la Sub 40 (ya llegó a los 43) que hoy ocupa los primeros planos del partido, se animó a plantear internas (que perdió) contra el propio Alfredo Cornejo y, si bien no reniega de ese hecho, está convencido que será el próximo Intendente de Tunuyán si entre todos sus correligionarios entienden que la única manera de lograrlo será marchando todos juntos.

Sabe que el camino no es fácil, que tal vez reciba ataques que hieran su sensibilidad personal, pero está dispuesto a enfrentarlos con la verdad; cómo también está decidido a resolver el histórico problema de la planta de residuos cloacales en la entrada Norte de Tunuyán, convencido que debe trabajar codo a codo con la Cámara de Comercio porque de allí salen ideas para engrandecer la Ciudad, conoce que lo acusarán de hacer demagogia cuando junto a su equipo realiza entregas de juguetes y pañales; aunque sea una actividad que realiza en forma periódica y asegura «No importan las críticas, importa estar junto a la gente y ayudar con lo que se pueda»

Reconoce que Martín Aveiro ha realizado una buena gestión, es más, no dudaría en tener alguno de los integrantes de su equipo en el futuro gabinete porque «es más importante la capacidad que el color partidario» solo que entiende que Tunuyán está para mucho más que tener bicisendas y plazas con juegos; «que son realizadas con fondos provistos por Nación y Provincia», acota.

«No he visto nunca al Intendente Aveiro sentado con los grandes empresarios vitivinícolas de la región» y es allí dónde apuntará mi gestión, porque de ese lugar tienen que salir los fondos cómo, por ejemplo, animarse a soñar con Aeropuerto para pequeño aviones. Referido a la educación dice que es inadmisible que no tengamos, en forma oficial, lugares dónde capacitar la mano de obra que éstos emprendimientos requieren.

Consultado por su labor legislativa, más allá de lo actuado en la reforma judicial, cuenta que sigue impulsando el proyecto para que las empresas que extraen el agua mineral paguen regalías por ello. «Es verdad que tenemos poca coparticipación, entonces debemos trabajar para transformar esa realidad y no quedarnos en la queja permanente, la que transfiere a Provincia nuestra incapacidad para generar recursos propios»

Tiene claro que si llega a la Intendencia resignará ingresos personales, porque deberá dejar de lado su profesión para abocarse 100% a la gestión. Sabe que los próximos días serán cruciales para definir candidaturas, no le tiene miedo a las PASO aunque prefiere evitarlas, confía que sus compañeros de ruta entiendan que Tunuyán necesita gestos de grandeza y no mezquindades tan propias de la UCR en los últimos tiempos y, en función de ello, daría un paso al costado si fuera necesario, aunque también entiende que dentro de la interna partidaria es quién menos cuestionamientos tiene y por lo tanto el sería la prenda de unidad que Cambiemos necesita en éste crucial 2019.

Emiliano Campos, escribano, 43 años de edad, sobrados antecedentes de capacidad y moralidad, visión crítica de la realidad y mirada de esperanza para el futuro. Quiere ser Intendente.

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