Hay un elemento esencial en la vida de las personas que no tienen el servicio de gas natural y es, la garrafa de gas; el problema es que el aumento del precio de las mismas en Mendoza genera una preocupación creciente entre quienes usan esta modalidad para cocinar, porque hacerlo para calefaccionar, es practicamente imposible.

En apenas un año, el costo de una garrafa de 10 kilos ha aumentado en más del 400%, pasando de 3500 pesos a cifras que oscilan entre los 15 mil pesos y 17 mil pesos.

Si bien no hay mayores problemas ára conseguir garrafas, el elevado precio del producto lo convierte en prácticamente inaccesible para muchas familias de bajos recursos. En promedio, una familia necesita al menos dos garrafas por mes para cubrir el consumo mínimo indispensable, lo que representa un gasto considerable en el presupuesto familiar.

Este aumento desproporcionado del precio de la garrafa de gas pone en evidencia la necesidad de implementar medidas que protejan a los sectores más vulnerables de la población, garantizando su acceso a recursos básicos como preparar la comida o calentar el agua y la leche de los chicos.

Además, es importante considerar políticas que regulen el mercado y eviten abusos por parte de los proveedores, asegurando precios justos y razonables para todos los ciudadanos.

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