Como consecuencia de una sumatoria de malas decisiones que contuvieron, entre otros condimentos, una lamentable falta de previsibilidad por parte de los responsables de la Municipalidad de Tunuyán, la imagen del Cristo que cuidaba a todos los vecinos desde una imponente cruz en El Manzano, terminó en el suelo.
Fué tan generoso el Cristo que, en su caída, solamente ocasionó daños materiales; a pesar de ello no pudo evitar despertar una serie de reacciones de diversa índole que pusieron el tema cómo «la noticia» del fin de semana en Mendoza; porque en los grandes medios de la capital provincial el tema fue tratado en forma reiterada y por demás intensa. Lo cierto es que, pensar en las trágicas consecuencias que podría haber acarreado ese siniestro, dan miedo.
Una de las primeras reacciones llegó desde ATE Tunuyán, quienes le piden explicaciones al intendente Andraos y también notifican a la Sub Secretría de Trabajo de la ciudad de Tunuyán, acerca de temas básicos pero importantisimos, como la planificación previa al momento de realizar la maniobra, las condiciones en las cuáles se contrató el equipo y resalta que se trató de un incidente «repetitivo y peligroso»
El incidente ocurrió en horas del mediodía, desde la Municipalidad de Tunuyán se emitió un comunicado por la tarde y, alrededor de las 20.30 hs de este lunes 14 de abril fué el propio Intendente Emir Andraos quién publicó en sus redes sociales un comunicado donde relata que «el pasado 12 de marzo mantuve una reunión con el Padre Federico Lucca, en el marco de la organización de las actividades por Semana Santa. En dicho encuentro, y tras haber sido informado del avanzado estado de deterioro que presentaba la imagen —con riesgo de caída inminente—, coincidimos en la necesidad de proceder con su reemplazo con urgencia.» Preguntamos: con treinta días no alcanzó para planificar correctamente?
Hay alguna contradicción en el relato de Andraos, porque más adelante revela que «en diálogo también con el Padre Pablo Pereyra, iniciamos el proceso de recambio de la imagen con el aval de la Iglesia. La nueva escultura fue encargada al artista Kisy Pinto, siguiendo los criterios acordados con los párrocos locales. Volvemos a preguntar: Entonces la decisión del reemplazo ya estaba tomada con anterioridad?, porque la obra ya había sido encargada.
Si la respuesta de la primera pregunta es afirmativa, no se entiende porque no se tomaron los recaudos necesarios; si la respuesta afirmativa es para la segunda pregunta, evidentemente se trató de un caso de negligencia extrema.
Continúan las contradicciones de Andraos cuándo en su pubicación de hoy dice: «Además, quiero compartirles que hoy me reuní con los integrantes del Movimiento de Cursillo de Cristiandad, gestores de la obra del Cristo de la Hermandad, quienes, comprendiendo el estado en que se encontraba la escultura, avalaron la gestión de reemplazo y manifestaron su disposición a colaborar con la restauración que llevará adelante el municipio. En definitiva, estaría bueno saber cuándo se tomo la decisión; porque a partir de allí se podría entender lo sucedido.
En la parte final de su comunicación, el Intendente Andraos dice: «Lamentamos profundamente que, en un momento que requiere prudencia y respeto, algunos elijan desinformar o tergiversar los hechos, hiriendo sensibilidades en una comunidad profundamente creyente. Reafirmamos nuestro compromiso de actuar siempre con responsabilidad, transparencia y en diálogo con las instituciones que forman parte del tejido social y espiritual de nuestro pueblo».
Deseamos comentar que, al menos en Usina de Noticias nos limitamos a relatar los hechos, al igual que otros medios locales y provinciales y hacemos votos para que la expresión escrita por el Jefe Comunal que dice: «Reafirmamos nuestro compromiso de actuar siempre con responsabilidad, transparencia» sea algo mucho más que una expresión de deseos; porque mirando lo ocurrido con el Cristo del Manzano, pareciera ser que se está muy lejos de esa situación.
Ricardo «Yayo» Guinsburg