En la tarde de ayer, martes 12 de diciembre del 2023, el Ministro de Economía Luis Caputo leyó parte de las medidas económicas que comienzan a regir, según sus palabras, para “neutralizar la crisis y lograr estabilizar las variables económicas”.
Desde el pequeño rincón de las noticias y el análisis que ocupa Usina de Noticias, nos permitimos analizarlas una por una y emitir nuestra opinión:
- No se renuevan los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia. En este punto no tenemos nada para objetar, es sabido que el «empleo militante» y no siempre necesario es uno de los problemas históricos de nuestro corrupto sistema político.
- Se decreta la suspensión de la pauta publicitaria del gobierno nacional por un año: Si bien puede sonar agradable para los oídos, nos parece una medida de muy difícil cumplimiento, sobre todo con los multimedios «pesados» de verdad.
- Conforme la Ley de Ministerios, los ministerios se reducirán de 18 a 9 y las secretarías de 106 a 54. Es una medida correcta, se debía reducir la gigantesca estructura ministerial, muchas veces sin demasiado sentido.
- Reducir al mínimo las transferencias discrecionales a las provincias: Sin lugar a dudas será de un alto efecto en aquellas provincias acostumbradas a la «generosidad» presidencial
- El Estado nacional no va a licitar más obra pública nueva y va a cancelar las ya aprobadas, cuyo desarrollo aún no haya comenzado. En tanto y en cuánto no se paralicen las que están en ejecución, es correcta. Habrá que ordenar las cuentas para poder retomar la obra.
- Reducir subsidios a la energía y transporte. Sin lugar a dudas esta medida es la más seria en cuánto al impacto que causará en la población, invitamos al lector a mirar su boleta de luz y/o gas e imaginar lo que pagará en el futuro.
- Mantener los planes Potenciar Trabajo de acuerdo a lo establecido en el presupuesto 2023 y fortalecer las políticas sociales, «que son recibidas directamente por las personas que la necesitan, sin intermediarios, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar». Esta es correcta, en tanto y en cuanto se realicen las auditorías pertinentes y los programas queden en manos de los verdaderos beneficiarios y no de «punteros» varios.
- Sincerar el tipo de cambio oficial: «Pasará a valer $800» Anunciada para que los sectores productivos tengan los incentivos adecuados para aumentar su producción; en definitiva, es un golpe directo al bolsillo de todos los argentinos. Sabemos cómo reacciona el mercadito del barrio cada vez que el dólar aumenta.
- Reemplazar el sistema de importación SIRA por un sistema estadístico y de información que no requerirá la aprobación previa de licencias: Está relacionado a la necesidad de tener autorizada la importación de algunos insumos, sin lugar a dudas una profunda fuente de corrupción.
- Duplicar el plan de AUH y aumentar en un 50 por ciento la Tarjeta Alimentar. Es correctísima, solo que su efecto se diluye por la quita de subsidios a la Energía y Transporte.
Esta sumatoria de devaluación brutal más quita de subsidios a la energía, transporte y servicios; le pega de pleno a la clase media. En definitiva, con estas medidas el ajuste no lo paga «la casta»…. lo pagamos los mismos que, con nuestros impuestos, mantenemos todo el tremendo aparato nacional y a su vez intentamos tener la mejor calidad de vida posible.