Según la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza y la indigencia alcanzaron al 43,8 y al 8,8 por ciento de la población, respectivamente.

Tanto la pobreza – aquellas personas cuyos ingresos cubren la canasta alimentaria pero no otros gastos básicos en vivienda, salud, vestimenta y educación- como la indigencia por ingresos – quienes no llegan a cubrir siquiera los gastos de alimentación – concentran sus efectos en niños, los y las residentes del conurbano bonaerense y los trabajadores más precarizados. 

En el análisis por región urbana el 51,6 por ciento de los pobres se encuentran en el conurbano bonaerense, tanto las tasas de pobreza como indigencia afectan muy poco- menos de 1 por ciento- a los sectores medios profesionales y no profesionales, y mucho a los trabajadores marginales.

Según el estudio de UCA, el 72,9 por ciento de los pobres y 23,3 por ciento de los indigentes forman parte de ese estrato socio-ocupacional que  mejoraron respecto al 2020, cuando representaban el 77,3 y 23,3 por ciento de la pobreza e indigencia total, respectivamente. 

Los datos corresponden a los primeros diez meses del año y fueron calculados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, un instituto con veinte años de historia en la medición de estos indicadores. 

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