“La reforma laboral tiene que ir más hacia adaptarse a los tiempos que vivimos. Por ejemplo, cada vez son menos los empleados que van a una oficina, marcan una tarjeta y se quedan trabajando hasta determinada hora”, aseguró en una nota periodística.

En la misma nota reconoció que el programa económico del Gobierno Nacional ha logrado estabilizar la macroeconomía, pero a un costo: “El programa económico del gobierno ha estabilizado la economía, ha puesto a funcionar bien los engranajes de la macro, pero ha dejado a toda la economía con falta de competitividad.”

Un aspecto central y muy problemático de la legislación actual es el alto costo laboral que impulsa la informalidad. Stortini expuso que, por cada peso que la empresa paga a un empleado, “le debe entregar 80 centavos al sistema, es decir, el 80% del sueldo tiene una carga.”

Este elevado costo ha tenido consecuencias severas: “Eso ha empujado a la informalidad a prácticamente el 60% de la población activa, es decir, el 66% de cada 10 trabajadores no están en blanco.”

Al referirse a la situación de Mendoza ante una posible doble reforma (laboral e impositiva) y se mostró optimista, afirmando que “Mendoza va a andar muy bien con una reforma impositiva y una reforma laboral” debido a que es una provincia “más o menos ordenada y con buenos empresarios.”

No obstante, advirtió sobre la complejidad de la reforma impositiva a nivel nacional, señalando que la principal dificultad reside en provincias que “realmente viven de los impuestos,” mientras que el problema no se encuentra en Mendoza.

Fuente: Mendoza Today

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