La Licenciada Romina Saracco, reconocida profesional de nuestra Ciudad y referente del PRO, nos hace llegar su opinión en éste día.

El 8 de Marzo conmemoramos el Día de la Mujer, e invadidos por tantas celebraciones comerciales importadas,  a veces olvidamos que esta fecha se trata de recordar la lucha de las 120 mujeres que fallecieron en una tragedia tras protestar por la desigualdad de los salarios allá por el 1857.

El movimiento de mujeres que últimamente tiene una puesta en escena en los medios de comunicación, todavía no se correlaciona con la práctica. Según estudios solo el 35% del sector corporativo privado, el 30% del público y político y el 35% de organizaciones  civiles es ocupado hoy por mujeres. Las mujeres dominan menos posiciones de liderazgo que los hombres, sólo 57 de los 193 países que integran la Naciones Unidas tuvieron en algún momento primer ministro o presidente mujer.

¿Estamos luchando por el pase de mando? NO!!!

Estamos tratando de transitar como sociedad de la REFLEXIÓN  a la REFLE-ACCIÓN. Esto es una cuestión que nos involucra a todos, hombres y mujeres pensando en nuestro accionar y la manera en que educamos a las niñas, niños y adolescentes. Estamos invitados a repensar en aquellos estereotipos en los que encasillamos, “sentate como nena”, “los hombres no lloran”, “las mujeres son más sensibles o frágiles”, “los hombres son fuertes y rudos”… esas expectativas  de lo que es “apropiado” para cada género.

La primera obligación de la igualdad es la equidad. Y la equidad de género significa igualdad de oportunidades entre ambos sexos.

Cuando me preguntan ¿Por qué siguen luchando las mujeres por la igualdad o la equidad? Les respondo que aunque no reparemos en esto, 162 años después de la tragedia de 120 mujeres por el reclamo salarial, la brecha de ingresos actualmente entre hombres y mujeres en idénticos cargos es de casi el 30%.

Hoy es un día para que las mujeres nos reunamos a reflexionar, a empoderarnos y no en contra de los hombres sino A LA PAR de ellos, respetando nuestras diferencias, dándole la importancia que merece la mujer en los puestos de decisión por la visión reflexiva que podemos aportar.

En particular hoy, me gustaría invitar a los lectores (sin sesgo de género) a que pensemos en AQUELLA MUJER QUE NOS INSPIRA, esa que les enseñó, que luchó, que los ayudó, que resistió o que los sedujo de tal forma que dejó un recuerdo inquebrantable en sus vidas.

Saludemos a todas las mujeres que dejaron y dejan huellas imborrables…

 Romina SARACCO

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