El 7 de Junio como Día del Periodista fue establecido por el Primer Congreso Nacional de Periodistas, realizado en la provincia de Córdoba en 1939, en homenaje a la fecha en que Mariano Moreno fundó la Gazeta de Buenos Ayres, primer periódico de la entonces incipiente Argentina, como parte de los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1810.

En la medida que las sociedades multiplicaron su poblaciones y se fueron complejizando, como todas las disciplinas de las ciencias sociales, se fue especializando y separando de la comunicación política partidaria, que es otra rama bastante distinta de la vocación por contar (y opinar también) sobre las cosas que ocurren en la sociedad que nos rodea, cualquiera sea el ámbito en el que se desempeña.

Ese periodista separado del poder es una construcción moderna, imposible de concebir con la subjetividad de época de 1810 cuando, por ejemplo, todavía se aceptaba la esclavitud; y también muy difícil de idealizar en este Siglo XXI donde la poderosa pauta oficial, tanto nacional como provincial y municipal, sigue marcando la agenda de los comunicadores.

También existe el «Día del Periodista Independiente», promovido por varios miembros de la Academia Nacional de Periodismo, quienes impulsaron establecer el 13 de Diciembre, una forma de rendir homenaje la fecha en que el periodista José Ignacio López obligó al presidente de la dictadura de entonces, Jorge Rafael Videla, en el apogeo de su poder, en 1979, a responder preguntas sobre los desaparecidos. Y no solo preguntó sino que repreguntó cuando el dictador no mencionaba a los desaparecidos.

No hay dudas que la política es una valiosa herramienta de transformación social, seria ideal que el periodismo pudiera separarse de la política partidaria para poder contribuir al desarrollo de la Política con mayúsculas en el estadio de evolución de las sociedades modernas y, como todos los ideales que se presentan en la vida, tal vez una utopía.

Depende de cada uno de los que abrazamos esta bella profesión, lo cerca o lejos que podamos estar de la misma.

Ricardo «Yayo» Guinsburg

Periodista por vocación, sin cartón y, tal vez demasiadas veces en la vida, abrazado por la pasión.

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